LA FRACASADA INICIATIVA DE PROHIBIR EL TÓXICO Y NOCIVO FLÚOR EN EL AGUA CHILENA

¿Sabía usted que en el año 1996 se intentó en el Senado de Chile detener la fluoración del agua potable?

En este país llamado Chile la gente permanece en la ignorancia, atontada por las medicaciones obligadas. Por una parte con las forzadas vacunaciones desde el nacimiento y como si eso no bastara, se suma la medicación con flúor de los suministros de agua potable.

Chile es el primer país latinoamericano en ser vacunado (desde 1949) y es el primer país latinoamericano en fluorar el agua potable (desde 1953). Ambas medicaciones mencionadas, aparte de dañar directa y gravemente la salud de la población, estupidizan y menoscaban la capacidad intelectual, razón por la que estamos exponiendo en este medio la verdadera historia que no le están entregando los medios “estupidizantes” y desinformadores, los mismos a los que se les llama medios de “comunicación”.

Sepa que alguna vez, años atrás, se presentó en el Senado Chileno una iniciativa para PROHIBIR LA FLUORACIÓN DEL AGUA POTABLE EN CHILE, pero como en esta larga y angosta faja de tierra ha sido tomada por los laboratorios farmacéuticos, su feroz lobby aplastó esta posibilidad y seguimos aceptando estúpida e ignorantemente que nos sigan lobotomizando químicamente, con el estúpido y pueril MITO que el flúor sirve para prevenir las caries.

Viajemos, hacia atrás, en el tiempo. Le dejamos a continuación la exposición del Senador de la época, Eugenio Cantuarias, explicando el asunto.

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Habla el señor CANTUARIAS en el Senado Chileno en la Sesión 29ª, del miércoles 14 de agosto de 1996:

Señor Presidente, nosotros presentamos un proyecto de una simpleza extraordinaria: contenía un artículo de una línea que decía “Prohíbese la fluoración del agua potable en todo el territorio nacional”.

Según las explicaciones proporcionadas por el Presidente de la Comisión de Salud, esto ha dado lugar a una forma de regular la aplicación del flúor, que, ciertamente, es mejor a la situación en que nos encontrábamos. Sin embargo, debemos reconocer que dista de ser el objetivo de la moción inicial. Quiero hacer una breve consideración respecto del sentido de la fluoración.

La fluoración del agua potable ha sido cuestionada por diversos sectores de la vida nacional. En Concepción –y lo digo con mucho orgullo–, una comisión especial, integrada por destacados académicos de la Universidad de esa ciudad, pertenecientes a las Facultades de Ciencias Biológicas, Ciencias Químicas, Farmacia, Medicina y Odontología, realizó un estudio denominado “Efecto del Uso Sistémico del Fluoruro en la Salud Integral del Ser Humano y el Medio Ambiente“, cuya portada obra en mi poder. Se trata de un extenso análisis, al que, por lo demás, hice referencia en una intervención que desarrollé el 10 de enero de 1995 en esta Sala. Tal estudio es de marzo de 1994; se llevó a cabo por más de tres años, y los integrantes de la referida comisión fueron nominados por los Decanos de las respectivas Facultades, contando su labor con el apoyo de investigadores extranjeros, profesionales expertos en la materia y prestigiosos científicos de la comunidad regional.

Además, se tuvo el patrocinio del Colegio de Cirujanos Dentistas, del Colegio de Bioquímicos y de la Sociedad Chilena de Prevención y Educación para la Salud.
Por otra parte, el Departamento de Investigación y Medio Ambiente de la Empresa de Servicios Sanitarios de la Región del Biobío, ESSBIO S.A., desarrolló un estudio denominado “La Fluoración del Agua Potable, Una Decisión Cuestionable“. En el análisis que llevó a cabo esta empresa del Estado, se examinaron los antecedentes científicos existentes en torno a la fluoración del agua potable.

Conviene aclarar que a veces se habla de fluoración –por el nombre del elemento que se utiliza–, y en otras oportunidades se habla de fluoruración –por la forma en que el elemento, como floururo o ionfluoruro, se aplica a las aguas–; pero, en el fondo, significan lo mismo.

También se estudiaron los riesgos asociados a los efectos de la fluoración sobre la salud humana, los mecanismos de fluoración del agua y los impactos sobre los sistemas de tratamiento de las aguas servidas y el medio ambiente; la eficiencia del proceso, y los costos económicos vinculados al programa. La literatura científica existente respecto del tema es abundante, y de ella dan cuenta los trabajos ya mencionados, que son, a nuestro juicio, categóricamente elocuentes en cuanto a sus efectos nocivos para la salud de las personas y el medio ambiente, y señalan el imperativo de prohibir en el país la fluoración del agua potable.

Las conclusiones que surgen del estudio acerca del efecto de la utilización del flúor son, por lo menos, tres o cuatro:
Primero: se produce un incremento en la prevalencia y severidad de la fluorosis dental, lo cual podría desembocar en un aumento de la incidencia de caries, secundarias a las lesiones fluoróticas.
Segundo: se eleva el riesgo de incidencia de fracturas óseas, preferentemente de caderas, tanto en hombres como en mujeres, patología que implica una elevada morbilidad y un alto costo en salud.

Tercero: hay un incremento probable del riesgo de cáncer óseo, en particular de osteosarcoma, tumor muy maligno que afecta especialmente a jóvenes del sexo masculino menores de 20 años.

Y, cuarto: se registra un aumento significativo de la contaminación ambiental por fluoruro, que podría agravar otros problemas de contaminación ya existentes y cuyas consecuencias finales no se pueden dimensionar.
El estudio de ESSBIO, junto con arribar a las mismas conclusiones del realizado por los académicos que señalé, agrega como efectos negativos de la fluoruración del agua potable, trastornos digestivos, enfermedades metabólicas que agudizan el síndrome de Gilbert, absorción renal, diabetes, cardiopatías, daños enzimáticos y genéticos a nivel de labios, mandíbula y paladar, alergia y alteración del metabolismo calcio-fósforo en órganos de importancia vital, bloqueamiento enzimático en el corazón, riñón, hígado, y daño teratogénico.

Se sabe, adicionalmente, que el ion fluoruro afecta al medio ambiente, si bien se desconoce la real magnitud de sus impactos adversos, ESSBIO advierte que, para dar cumplimiento al programa de fluoruración, agregará 220 toneladas anuales del elemento al agua potable de la región que represento, de las cuales 218 –y éste es un detalle de la mayor importancia– llegarán a la naturaleza sin haber atravesado nunca siquiera un cuerpo humano. En consecuencia, resulta evidente que la eficiencia del programa es sumamente discutible.

A las fuentes naturales de flúor, debe agregarse el distribuido en pastas dentales, chicles, bebidas, medicamentos, tés, reconstituyentes, abonos, etcétera.
El ion fluoruro es un agente químico de gran actividad y se distingue por ello. Sustituye grupos hidroxilados en sustancias orgánicas e inorgánicas, formando compuestos solubles e insolubles con enorme facilidad y convirtiendo moléculas de poca actividad en otras de gran biodisponibilidad, además de transformar moléculas útiles en tóxicas.
En otras palabras, como lo señala el estudio de ESSBIO, constituye un veneno comparable al arsénico y al plomo, como lo confirman muchos trabajos de investigación toxicológica.

Deseo destacar que ESSBIO es una empresa del Estado y que su Departamento de Investigación y Medio Ambiente llega a conclusiones –como las aludidas– más audaces, avanzadas y terminantes que las del estudio de los académicos patrocinados por la Universidad de Concepción, el Colegio de Cirujanos Dentistas, el Colegio de Bioquímicos y la Sociedad Chilena de Prevención y Educación para la Salud.

Por último, cabe afirmar que, en el estado del conocimiento actual, nadie puede garantizar los efectos benéficos del flúor como medida de profilaxia en las caries dentales.

Entonces, señor Presidente, el tema que se plantea dice relación a que un programa de salud apunta a fluorar el agua potable, porque se quiere disminuir la prevalencia de caries en la población, y algunos estudios técnicos muestran que, lejos de producirse esa consecuencia, existen otros problemas y riesgos.

Creo que la moción ha tenido por lo menos un mérito, al propiciar un debate que era bastante “entre sordos”, puesto que académicos partidarios de la medida no se reunían con los otros. La discusión de esta iniciativa en la Comisión de Salud permitió contrastar esas opiniones.

Para mi gusto, no se trata de una cuestión política, sino técnica. Y considero que todos los juicios bienintencionados son legítimos. Todos. Me refiero tanto a los de aquellos que son partidarios de fluorar el agua como a los de quienes hoy, en virtud de los antecedentes puestos a nuestra disposición, no lo somos.

Conviene recordar que los Diputados señora Martita Wörner y señor Alejandro Navarro, en su oportunidad, cuando tuvieron conocimiento del programa, interpusieron un recurso de protección, por estimar, sobre la base de los antecedentes que he reseñado muy rápidamente, que existía un riesgo para la población. A mi juicio, ésa fue una estrategia inconveniente, porque, como efectivamente ocurrió cuando el tribunal dictó el fallo denegatorio, apareció una validación judicial para una medida técnica que nosotros queríamos discutir en un plano distinto.

Éstas son, entre otras, las causas que motivaron la presentación de la moción, como primer antecedente.

Segundo antecedente: me preocupa el hecho de que, en la discusión del tema en la Comisión de Salud del Senado, la exposición de los argumentos a favor y en contra llegara a un punto en que los asistentes recibiésemos evidencias que hacían tanto aconsejable la medida, según un grupo de personas en cuyas posturas y referencias bibliográficas no se puede sino creer, como desaconsejable, de acuerdo con referencias bibliográficas diferentes.

Sin embargo, el Ministerio de Salud, que quería llevar adelante el programa, invirtió el orden –en forma inconveniente, a mi juicio– que se debe seguir con relación a un asunto de salud pública, al exigir, prácticamente, a quienes nos oponíamos: “Demuéstrenme que es malo fluorar, para que yo revise el programa.”

Y deseo consignar, al respecto, que lo que puede resultar muy razonable en materias del Código Penal, u otras de ese tipo, es al revés en el ámbito de la salud pública.

De hecho, la Ley de Bases del Medio Ambiente responde a un criterio distinto. El que quiere alterar artificialmente las normas que rigen el sistema de distribución de agua potable incorporándole un elemento adicional, discutible o discutido, como el flúor, según hemos indicado, es quien debe demostrar que éste hace bien. Y, además, debe demostrar que algunos de sus efectos no hacen mal.
En cambio, ahora se invirtió, en el fondo, el peso de la prueba: se pidió a quienes, fundados en argumentos técnicos, se oponen a la medida demostrar que ella hace mal. Y, en salud pública –repito–, ese enfoque definitivamente debe ser abandonado.

Expondré dos últimos puntos, señor Presidente. Uno de ellos se refiere a una cuestión de eficiencia. Para el mismo objetivo que se persigue, tomando en cuenta que los programas de fluoruración son más eficaces en la población menor de 12 años, pareciera ser que existen medidas menos masivas y que implican menos desperdicio.

Sobre el particular, recuerdo las 218 toneladas de flúor, del total de 220 que se emplearán en la Región del Biobío, según antecedentes proporcionados por ESSBIO, que nunca atravesarán un cuerpo humano y, por lo tanto, no serán susceptibles de ser metabolizadas ni de producir ningún efecto acerca de lo que se quiere precaver. Cabe poner en práctica –y la Organización Mundial de la Salud así lo recomienda– sistemas alternativos, desde la dosificación a la población escolar, la aplicación en la sal común y hasta medidas que pueden ser menos masivas, afectar menos al medio ambiente y ser más eficaces y focalizadas hacia aquellos a quienes se dirigen.
Dispongo, además, de una estadística respecto de algunos países donde se han registrado experimentaciones como la que nos ocupa. Por ejemplo:

En Alemania se detuvo la fluoruración del agua potable en 1971, luego de 18 años de experimentación; en Bélgica se realizaron experimentaciones hasta 1978, siendo suspendidas posteriormente; en China fueron fluoruradas algunas regiones desde 1965 hasta 1983, desechándose el programa; en Finlandia, el programa cesó en 1993; en Francia jamás fue considerada la fluoruración del agua potable como esencial para la protección de la salud humana; en Holanda fue suspendida, en 1976, la fluoruración del agua, después de 23 años de experimentación; en Italia, en 1978, se discontinuó el programa en algunas plantas, referidas a algunas zonas del país; en Portugal, una pequeña planta experimental funcionó desde 1959, pero se suspendió el programa de fluoruración después de 1978; en Suiza, un programa experimental –entiendo que todavía se mantiene– abarcó apenas a 4 por ciento de la población. Finalmente, en Suecia, la fluoruración del agua se halla prohibida por ley. Habiendo sido suspendida en 1969, después de 10 años de programa experimental, se solicitó a la Organización Mundial de la Salud proporcionar evidencias de que es inocua, pero ninguna fue presentada. El Parlamento declaró ilegal la fluoruración en 1971.

La comparación con lo que está aconteciendo en otros países, en particular en algunos a los que reconocemos una condición de desarrollo distinta y, eventualmente, mayor y mejor que la nuestra, es la que nos ha impulsado a presentar la moción de que se trata, que ha sido transformada y que ciertamente nos pone en la perspectiva de que, respecto de la materia que en ella se contemplaba, será mejor lo que regula el proyecto, pese a lo cual somos partidarios de prohibir la fluoración de las aguas.

Si lo permite el Honorable señor Arturo Frei, quiero señalar que con dicho Senador íbamos a patrocinar en conjunto la iniciativa; pero, en el momento en que ésta fue presentada, él no se encontraba en el país, razón por la cual, no obstante haber tenido los mismos antecedentes que yo poseo –proporcionados por los académicos de nuestra zona–, no la suscribió. Sin embargo, estaba interesado en que el tema fuese debatido en la Comisión de Salud y en la Sala, en la forma como ha ocurrido.-

*NOTA: Nuestra organización ciudadana no pertenece a ninguna corriente política, sólo nos interesa que se elimine el nocivo flúor del agua potable de Chile y cualquier político -del partido que sea que pertenezca- es bienvenido a la hora de sumar fuerzas y hacer efectiva esta exigencia ciudadana.

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USTED ESTÁ SIENDO ENVENENADO CON FLÚOR

veneno

La población chilena está siendo sistemáticamente envenenada con flúor en el suministro de agua potable y después, cuando la gente va al médico, aparte de hacerles pagar extra por exámenes de todo tipo, les inventan “síndromes” y los convencen que sufren de las mil y una enfermedades, para las que -¡por supuesto!- les dan recetas para que vayan saliendo de la consulta del “promotor de fármacos” (más conocido como “médico”) a la farmacia más cercana, y los fármacos prescritos no sólo NO SANAN nada, sino que enmascaran síntomas y empeoran condiciones de salud.

Y la verdad detrás de todo esto, es que USTED ESTÁ SIENDO ENVENENADO CON FLÚOR, aparte de infinidad de tóxicos en aire, agua, alimentos, etc.

¿Hasta cuándo seguiremos aceptando esto? Si no hacemos nada al respecto, sencillamente le llamo SUICIDIO COLECTIVO.

SÍNTOMAS Y SIGNOS DEL SÍNDROME DE TOXICIDAD CRÓNICA POR FLÚOR:

El Dr. George L. Waldbott estudió cerca de 500 personas afectadas por toxicidad cronica por fluor, y junto con el Profesor, Dr. Albert W. Burgstahler y el Profesor, Dr. Lewis McKinney, en “Fluoración: el gran dilema”, elaboraron una lista de características clínicas:

  1. Fatiga crónica que no se alivia por dormir más o descansar
  2. Dolores de cabeza
  3. Sequedad de garganta y excesivo consumo de agua
  4. Frecuente necesidad de orinar
  5. Irritación al tracto urinario
  6. Dolores y rigidez en músculos y huesos; dolores similares a la artritis en la espalda baja, cuello, mandíbula brazos, hombros y piernas
  7. Debilidad muscular
  8. Espasmos musculares, movimiento involuntario
  9. Sensaciones de hormigueo en pies y, especialmente, en los dedos
  10. Alteraciones gastrointestinales: dolores abdominales, diarrea, constipación, sangramientos, sensación de hinchamiento o gas y delicadeza en el área del estómago
  11. Sensación de náuseas, síntomas similares a la gripe
  12. Zonas rosadas/rojas o azul/rojas, similares a contusiones pero redondas u ovaladas en la piel, que desaparecen y se van en 7 a 10 días (Chizzola maculae: Fueron reconocidas por primera vez por un practicante médico italiano, Dr. M. Cristofoloni, en la cercanía de una fábrica de aluminio cerca del pueblo de Chizzola, en el norte de Italia)
  13. Sarpullido en la piel o comezón, especialmente después de duchas o baños
  14. Heridas en la boca, también con el uso de pasta dental
  15. Pérdida de agudeza mental y de la habilidad de concentrarse
  16. Depresión
  17. Excesivo nerviosismo
  18. Fatiga
  19. Tendencia a perder el equilibrio
  20. Alteración visual, manchas de ceguera temporal en el campo de3 la visión, una habilidad disminuída para enfocar
  21. 21 Uñas quebradizas

Fuente: Fluoride Fatigue (Revised 4th printing), Fluoride Poisoning: is fluoride in your drinking water -and from other sources- making you sick?, The symptoms and signs of the chronic fluoride toxicity syndrome, Bruce Spittle, Paua Press Limited, 2007 , pp3.

La Conspiración del Fluoruro

LA CONSPIRACIÓN DEL FLUORURO

 

Fuente

 

“Di una mentira lo suficientemente fuerte y por el tiempo suficiente, y la gente la va a creer.”  – Adolf Hitler 

 

 

“La fluoración es el mayor caso de fraude científico de este siglo”. – Robert Carlton, Ph.D, ex científico de la EPA, 1992

 

 

La historia de forzar el fluoruro en los seres humanos a través de la fluoración del agua potable está forjada con mentiras, codicia y engaño. Los gobiernos que añaden fluoruro al suministro de agua potable insisten en que es seguro, beneficioso y necesario, sin embargo, la evidencia científica muestra que el flúor no es seguro para la ingesta y las áreas en que han fluorado su suministro de agua potable tienen índices más altos de cariescáncer,fluorosis dentalosteoporosis y otros problemas de salud.

Debido a la presión de la industria del aluminio y la minería del fosfato, las compañías farmacéuticas y fabricantes de armas, el flúor sigue siendo añadido a los suministros de agua en toda América del Norte (y diversos países, como Chile) y debido a las recientes acciones legales contra las compañías de agua que agregan flúor al agua potable, se ha establecido un precedente que hará imposible presentar demandas contra los proveedores del agua que fluoran.

Hay una creciente resistencia contra la adición del tóxico flúor a nuestro suministro de agua, pero, lamentablemente, debido a que el fluoruro se ha convertido en “el elemento vital de la economía industrial moderna” (Bryson, 2004), existe demasiado dinero en juego para los que apoyan la fluoración del agua. Las mentiras de los beneficios de la fluoración del agua continuarán alimentando al público, no para fomentar los beneficios de salud a un gran número de personas, sino que para beneficio del complejo militar-industrial.

Logo de IG Farben: ¿No le parece que en el símbolo se ve como si una persona estuviera en silla de ruedas? (y además dentro de una probeta)

 

 

La historia comienza en 1924, cuando “Interessen Gemeinschaft Farben (IG Farben)“, una compañía alemana de fabricación de productos químicos, comenzó a recibir préstamos de los banqueros estadounidenses, llevando gradualmente a la creación del enorme Cartel de la IG Farben.

Ford, cómplice genocida

 

Logo de la “American Standard Oil Company”, donde se observa la conocida antorcha illuminati

 

 

 

En 1928, Henry Ford y “American Standard Oil Company” (de los Rockefeller) fusionaron sus activos con IG Farben, y por los años treinta, hubo más de un centenar de empresas estadounidenses que tenían filiales y acuerdos cooperativos en Alemania.  Los activos de I.G. Farben en los Estados Unidos estaban controlados por un holding empresarial, American IG Farben, y quienes figuran en la junta directiva, son:

Edsel Ford, presidente de la Ford Motor Company

Charles E. Mitchell, Presidente de Rockerfeller Nacional City Bank de Nueva York

Walter Teagle, presidente de la Standard Oil de Nueva York

Walter Teagle

 

 

Paul Warburg, presidente de la Reserva Federal y el hermano de Max Warburg, financista de los esfuerzos de la Guerra de Alemania

Paul Warburg

 

 

Herman Metz, director de el Banco de Manhattan, controlado por los Warburg

y un número de otros miembros, tres de los cuales fueron juzgados y condenados como criminales de guerra alemanes por sus crímenes contra la humanidad.

Logo de la Compañía de Aluminio de América, donde se observan varias pirámides, otro símbolo illuminati

 

 

En 1939, en virtud de un acuerdo, la Compañía de Aluminio de América (ALCOA), entonces el mayor productor mundial de fluoruro de sodio, y la Dow Chemical Company transfirieron su tecnología a Alemania. Colgate, Kellog, DuPont y muchas otras empresas finalmente firmaron acuerdos de cártel con IG Farben, creando un poderoso grupo de presión (lobby) muy bien apodado “la mafia del flúor” (Stephen 1995).

Logo de la “Dow Chemical Company”

 

Charles Eliot Perkins

 

Al final de la Segunda Guerra Mundial, el gobierno de EE.UU. envió a Charles Eliot Perkins, un investigador en química, bioquímica, fisiología y patología, para hacerse cargo de las enormes plantas químicas Farben en Alemania. Los químicos de Alemania contaron a Perkins de un régimen que se había elaborado durante la guerra y había sido adaptado por el Estado Mayor alemán. Los químicos alemanes explicaron su intento de controlar a la población en una zona determinada a través de la medicación masiva de agua potable con fluoruro de sodio, una táctica usada en los campamentos de prisioneros de guerra alemanes y en rusos para hacer a los prisioneros “estúpidos y dóciles” (Stephen 1995).

Farben había desarrollado planes durante la guerra para fluorar los países ocupados, ya que se comprobó que la fluoración causó ligeros daños a una parte específica del cerebro, haciendo más difícil para la persona afectada defendiera su libertad y causando que la persona llegue a ser más dócil a la autoridad. El flúor sigue siendo una de las más fuertes substancias anti-psicóticas conocidas, y está contenida en un 25% de los  mayores tranquilizantes.

Podría no sorprender que el régimen de Hitler practicara el concepto de control mental a través de medios químicos, pero los militares estadounidenses continuaron la investigación nazi, explorando técnicas para incapacitar a un enemigo o medicar a toda una nación. Como se indica en el informe Rockefeller, un informe de la Presidencia sobre las actividades de la CIA: “el programa de drogas era parte de un programa más grande de la CIA para estudiar posibles formas de controlar el comportamiento humano” (Stephen 1995).

A este cretino, Gerald J. Cox, tenemos que “agradecerle” el veneno que nos echan en el agua potable

 

 

El “mito de la prevención de la caries dental” asociado con fluoruro, se originó en los Estados Unidos en 1939, cuando un científico llamado Gerald J. Cox, empleado por ALCOA, el mayor productor de residuos tóxicos de flúor, y en ese tiempo siendo amenazados por las reclamaciones por daños de fluoruro, fluoraron algunas ratas de laboratorio, llegando a la conclusión de que el fluoruro reduce las caries y afirmaron que debería añadirse a los suministros de agua de la nación.

Oscar R. Ewing

 

 

En 1947, Oscar R. Ewing, un abogado de ALCOA por largo tiempo, fue nombrado director de la Agencia Federal de Seguridad, una posición que lo puso a cargo del Servicio de Salud Pública (PHS). Durante los próximos tres años, 87 nuevas ciudades estadounidenses comenzaron su fluoración del agua, incluyendo el control de la ciudad en un estudio de la fluoración del agua en Michigan, eliminando así la prueba más científicamente objetiva de la seguridad y el beneficio antes de que fuera completada.

“Educación e investigación” norteamericana fue financiada por la industria de fabricación de aluminio, fertilizantes y de armas, en busca de una salida para los residuos de fluoruro que cada vez se incrementaban más, mientras conseguían aumentar las ganancias.

El “descubrimiento” de que el fluoruro beneficiaba a los dientes, fue pagado por la industria que necesitaba ser capaz de defender las “demandas de los trabajadores y las comunidades, envenenados por las emisiones de fluoruros industriales” (Bryson, 1995) y convertir un lastre en un activo.

 

 

El Fluoruro, un componente de los residuos en los procesos de fabricación de explosivos, fertilizantes y otras «necesidades», era caro para desechar de manera adecuada y hasta que se encontró un «uso» en el suministro de agua de Estados Unidos, la sustancia sólo fue considerada un residuo peligroso tóxico.

 

 

 

 

A través de una maliciosa re-educación publica, el fluoruro, una vez un producto de desecho, se convirtió en el ingrediente activo de plaguicidas fluorados, fungicidas, raticidas, anestésicos, tranquilizantes, medicamentos fluorados, y un número de productos industriales y domésticos, geles fluorados dentales, enjuagues y pastas dentales.

El fluoruro forma una gran parte de un ingreso multimillonario industrial y farmacéutico, que cualquier retirada de apoyo de pro-fluoridacionistas es financieramente imposible, jurídicamente impensable y potencialmente devastador para su carrera y reputación.

Edward Bernays

 

Financiado por industriales de los EE.UU., en un intento de fomentar la aceptación pública del fluoruro, Edward Bernays, también conocido como el padre de las Relaciones Públicas, o el original “médico que baila”, inició una campaña de engaño para convencer a la opinión pública.

Barnays explicó:

 

 

“usted puede conseguir prácticamente que cualquier idea aceptada si los médicos están a favor. El público está dispuesto a aceptar, porque un médico es una autoridad para la mayoría de las personas, independientemente de lo mucho que sepa o no sepa” (Bryson, 2004).

 

 

Los médicos que apoyaron la fluoración no sabían que la investigación desacreditó la seguridad del fluoruro, fue suprimida o no llevada a cabo en primer lugar. El fluoruro se convirtió en sinónimo de progreso científico y desde que fue presentado al público como una sustancia que mejora la salud, agregada al medio ambiente por el bien de los niños, quienes se oponían al fluoruro fueron desechados como excéntricos, charlatanes y lunáticos. El fluoruro se convirtió en impermeable a la crítica debido a la implacable ofensiva de las relaciones públicas, y también debido a su toxicidad general. A diferencia de los productos químicos que tienen un efecto de firma, el flúor, un veneno sistémico, produce una gama de problemas de salud, por lo que sus efectos son más difíciles de diagnosticar.

Esto es lo que causa el agua fluorada y la pasta de dientes con fluor: Fluorosis…¿Usted también CREYÓ que era beneficoso para su salud?

Los recientemente desclasificados documentos militares de EEUU, como los del Proyecto Manhattan, muestran cómo El fluoruro es la sustancia química clave en la producción de labomba atómica y millones de toneladas de él fueron requeridos para la fabricación de uranio enriquecido y plutonio. Intoxicación por fluoruro, envenenamiento no con radiación, emergió como el principal riesgo químico para la salud de los trabajadores y las comunidades cercanas. Científicos de la bomba-A recibieron la orden de proporcionar pruebas útiles para la defensa en litigios, de manera que comenzaron en secreto pruebas de fluoruro en pacientes de hospitales desprevenidos y en niños con retraso mental … “La Revista de la Asociación Dental Americana de agosto de 1948,  muestra que la evidencia de los efectos adversos del fluoruro fue censurada por la Comisión de Energía Atómica EEUU, por razones de “seguridad nacional” (Griffiths, 1998). El único informe liberado declaraba que el flúor era seguro para los seres humanos en pequeñas dosis.

Harold C. Hodge

 

 

Durante la Guerra Fría, el Dr. Harold C. Hodge, que había sido el toxicólogo del Proyecto Manhattan del Ejército de los EEUU, fue el líder científico promotor de la fluoración del agua. Mientras el Dr. Hodge estaba re-asegurando al  Congreso acerca de la seguridad de la fluoración del agua, él estaba secretamente conduciendo uno de los primeros experimentos de fluoración del agua pública de la nación en Newburgh, Nueva York, estudiando secretamente muestras biológicas de los ciudadanos de Newburgh, en su laboratorio en la Universidad de Rochester, EEUU.

Dado que no existen restricciones legales en contra de la supresión de datos científicos, la única conclusión publicada resultante de estos experimentos fue que el flúor era seguro en dosis bajas, un veredicto profundamente útil para el Ejército de los EEUU que temían demandas por lesiones por fluoruro de parte de los trabajadores en las plantas de energía nuclear y fábricas de municiones.

La contaminación de fluoruro fue una de las mayores preocupaciones legales que enfrentaron los principales sectores industriales de EEUU durante la guerra fría. Un grupo secreto de abogados corporativos, conocido como el Comité de Abogados del flúor, cuyos miembros incluyen a Aceros de EEUUALCOAAluminio Kaiser, y Metales Reynolds, encargargó una investigación al Laboratorio de Kettering en la Universidad de Cincinnati para “proporcionar municiones” (Bryson, 2004) para aquellas empresas que estaban luchando contra una ola de reclamos ciudadanos por lesiones por fluoruro.

El Comité de Abogados del Flúor y sus embajadores médicos estaban en contacto frecuente y  personal con los altos funcionarios del Instituto Federal Nacional de Investigación Dental, y han sido implicados en el estudio de “enterramiento” del estudio de 40 años de Kettering, el que demostró que el fluoruro envenenó los pulmones y ganglios linfáticos en animales de laboratorio.

Nicholas C. Leone, Jefe de investigaciones médicas en el Instituto Nacional de Investigación Dental, durante los años ´50

 

 

Los intereses privados, trataron de destruir carreras y censurar la información, garantizando que los estudios científicos que generaban dudas sobre la seguridad de fluoruro no tenían fondos, y si lo hacían, nunca se publicaban.

Dra. Phillis Mullenix, junto al Dr. Harold C. Hodge (derecha)

 

 

Durante la década de los años ´90, la investigación realizada por la toxicóloga Dra. Phillis Mullenix de Harvard demostró que el flúor en el agua puede llevar a un menor coeficiente intelectual, y los síntomas producidos en ratas se parecían fuertemente al déficit de atención e hiperactividad (SDAH). Sólo días antes que su investigación fuera aceptada para publicación, Mullenix fue despedida como Jefa de Toxicología del Centro Dental Forsyth de Boston. Luego, su solicitud de una beca para continuar su investigación del sistema nervioso central y flúor fue rechazada por el Instituto Nacional de Salud de EEUU (NIH), cuando un panel de NIH le dijo que “el flúor no tiene efectos sobre el sistema nervioso central” (Griffiths, 1998).

A pesar de la creciente evidencia de que es perjudicial para la salud pública, las agencias estatales de salud púbica y federal de los EEUU y grandes organizaciones médicas y dentales, tales como la Asociación Dental Americana (ADA), continúan promoviendo el fluoruro. La fluoración del agua continúa, a pesar de los propios científicos de la Agencia de Protección Ambiental (EPA), cuya unión, Capítulo 280 de la Unión Nacional de Empleados del Tesoro, ha adoptado una posición firme en contra de ella.

Dr. William Hirzy

 

 

El Dr. William Hirzy, vicepresidente del capítulo 280, declaró que “el fluoruro (que se añade al agua municipal) es un producto de desechos peligrosos para los que existen pruebas sustanciales de sus efectos adversos para la salud y, contrariamente a la percepción del público, prácticamente no hay pruebas de significativos beneficios” (Mullenix 1998).

 

Aunque el fluoruro es hasta 50 veces más tóxico que el dióxido de azufre, aún no está regulado como un contaminante del aire por la Ley Norteamericana del Aire Limpio. Desde que miles de toneladas de residuos industriales de fluoruro se vierte en suministros de agua potable en toda América del Norte, supuestamente para fomentar la brillante sonrisa de nuestros niños, la gran industria en los EEUU tiene la ventaja de emitir tantos residuos de fluoruro en el medio ambiente como quieran, con absolutamente ningún requerimiento de medir las emisiones y sin manera de hacerlos responsables por la intoxicación de personas, animales y vegetación.

Logo EPA

 

 

En agosto de 2003, la EPA solicitó que el Consejo de Investigación Nacional, el brazo de investigación de la Academia Nacional de Ciencias (NAS), volviera a evaluar las normas de seguridad en el agua fluorada mediante la revisión de la literatura científica reciente, debido a que en la última revisión en 1993 había grandes lagunas en la investigación. “Ni la FDA (Agencia de Alimentos y Medicamentos) de EEUU, ni el Instituto Nacional de Investigación Dental (NIDR), ni la Academia Americana de Odontología Pediátrica, tienen ninguna prueba sobre la seguridad o la eficacia del flúor” (Sterling, 1993). La Academia Internacional de Medicina Oral y Toxicología, ha clasificado el fluoruro como un medicamento dental no  autorizado debido a su alta toxicidad, y el programa toxicológico deñ Instituto Nacional del Cáncer de EEUU ha encontrado ser al flúor un “carcinógeno equívoco” (Maurer, 1990).

Actualmente, el gobierno de los EEUU continúa introduciendo más programas de fluoración en todo el país, incluida la Ley de Aguas aprobada en noviembre de 2003, que ha hecho imposible que las compañías de agua ser sometidas a audiencias civiles o penales, como resultado de la adición de fluoruro a los suministros públicos de agua.

En una sociedad donde los productos conteniendo asbesto, plomo, berilio y muchos otros carcinógenos han sido retirados del mercado, es sorprendente que el fluoruro sea aceptado tan a fondo y ciegamente. Parece absurdo que estemos dispuestos a pagar a la industria química para que desechen sus residuos tóxicos y que los agreguen a nuestro suministro de agua.

El ocultamiento de los peligros de la contaminación por flúor al público es un trabajo de estafa estilo capitalista de proporciones épicas, que se ha producido debido a que un poderoso grupo de presión (lobby) desea manipular a la opinión pública con el fin de proteger sus propios intereses financieros. “Aquellos que manipulan este mecanismo oculto de la sociedad constituyen un gobierno invisible que es el verdadero poder gobernante de nuestro país … nuestras mentes son moldeadas, nuestros gustos formados, nuestras ideas sugeridas, en gran medida por hombres de los que nunca hemos oído hablar” (Bernays, 1991 ).

Traducido por Conciencia Noosfera

 

El mito del flúor

El mito del FLÚOR

es.sott.net

mar, 08 feb 2011 15:00 CST
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© Desconocido

¿Pondrías arsénico en tu cepillo de dientes? El flúor, un veneno casi tan potente como el arsénico, se añade a muchos dentífricos y enjuagues dentales. Sólo dos gramos de flúor son capaces de matar a un adulto y 500 mgr son suficientes para matar un niño.

Por increíble que nos parezca, no sólo el flúor no previene las caries, sino que daña el esmalte de los dientes provocando fluorosis dental: los dientes pierden su coloración natural, se vuelven más frágiles y se rompen con facilidad. Además, el flúor provoca la precipitación del calcio, lo que daña la estructura ósea, de la que los dientes forman parte, al estar compuesta principalmente por calcio.También puede provocar osteoporosis. La acumulación de depósitos de calcio en las arterias puede dar lugar a afecciones cardiacas y arterioesclerosis. El flúor también mineraliza los tendones, los músculos y los ligamentos volviéndolos quebradizos, dolorosos y poco flexibles.

El flúor es un potente veneno que puede provocar múltiples patologías como cáncer, (principalmente osteosarcoma, el tipo más común de cáncer de huesos, y cáncer de tiroides), hipotiroidismo, fibrosis pulmonar, enfermedades renales, roturas de tendones (el flúor ataca el colágeno), infertilidad (baja los niveles de testosterona, así como la movilidad y el número de espermatozoides), artritis y obesidad. En niños disminuye su coeficiente intelectural (IQ) y puede ser causa delSíndrome de Deficiencia de Atención con Hiperactividad (ADHD) 

El flúor se acumula en la glándula pineal, provocando una reducción en la producción de melatonina, una hormona de efectos anticancerígenos que producimos durante el sueño. El ácido fluorídico corroe casi todos los metales, por eso el interior de los tubos de dentífrico con flúor es de plástico.

El flúor es un excelente bactericida, por eso se incorporó en los dentríficos y otros productos de higiene oral. En algunos países como Estados Unidos el agua es fluorada para prevenir las caries, pero numerosos estudios demuestran los mismos niveles de caries en poblaciones en las que el agua está fluorada en comparación con las que no lo está. En España se suministra agua fluorada en algunas ciudades y pueblos de Andalucia, Murcia, Extremadura, Cataluña y País Vasco. Los filtros de carbón activo no eliminan el flúor, el único capaz de eliminarlo de las aguas fluoradas es un filtro de osmosis inversa. También hay que considerar que algunas marcas de agua mineral contienen altos niveles de flúor. En USA algunas personas han muerto o enfermado cuando el equipo de fluoración del agua ha fallado bombeando demasiado flúor en el agua.El flúor NO es un nutriente esencial que tu cuerpo necesite.

Investigadores austriacos verificaron en 1970 que incluso 1 ppm (1 parte por millón equivale a 1 mg por litro) de concentración de flúor puede provocar hasta un 50% de daño en las enzimas del ADN que se encargan de reparar las células, lo que acelera el proceso de envejecimiento.

Estas fueron las palabras que pronunció el responsable del departamento químico del Instituto Nacional de Cáncer, el doctor Dean Burk, ante el congreso de USA en Julio de 1976: “De hecho, el flúor causa más mortalidad por cáncer en humanos y más rápido que cualquier otra sustancia química.”

Hitler ya usó el agua fluorada para controlar la población de los territorios ocupados (no lo usó en Alemania). En China también se usó para el control de natalidad.

El flúor es un producto de desecho de la industria de los fertilizantes de fosfato. Estos desechos son demasiado peligrosos para verterlos en el medio ambiente, con lo que decidieron usarlos para la “higiene oral” y añadirlos al agua de consumo. El flúor también se emplea en la fabricación de uranio enriquecido para las centrales de uranio y la construcción de armas nucleares, así como en la fabricación de insecticidas y veneno para ratas y cucarachas.

Además del flúor añadido a pastas de dientes, hilo dental, lavados bucales y otros productos de higiene dental, también encontramos flúor en el té (sólo está presente en el té, no en otras infusiones herbales), medicamentos antidepresivos como Prozac y en las sartenes y cazuelas antiadherentes de Teflón

No confíes en el flúor para evitar las caries basta con que lleves un estilo de vida saludable, elijas alimentos naturales y evites el azúcar y los alimentos procesados.

El flúor al ser un halógeno como el yodo, utiliza los mismos receptores celulares del yodo, lo que provoca un carencias de yodo, principal causa de Hipotiroidismo. La deficiencia de yodo es una de las tres carencias nutricionales más comunes, junto con el magnesio y la vitamina D

El yodo ayuda a eliminar el flúor del organismo. Es recomendable suplementar con yodo lugol al menos durante un par de meses.

Para más información sobre el flúor imprescindible leer The Fluoride Deception (El Engaño del Flúor) de Chistopher Bryson, productor de la cadena de televisión británica BBC, resultado de una década de investigación sobre el flúor.

La cuestión del agua fluorada

¿Es lícito emplear el agua de la red pública como vehículo para la distribución de un medicamento?Artículo aparecido en el periódico El País en septiembre 1991.

Pero los dentífricos contienen otras muchas toxinas además del flúor. Después de testar cientos de marcas la doctora Hulda Clark ha detectado que la mayoría están contaminadas con metales pesados y solventes, incluso los elaborados con extractos naturales de venta en herbolarios y tiendas de dietética. Por ello, recomiendo usar el cepillo de dientes iónico Soladey, el revolucionario cepillo de dientes japonés con el que no es necesario usar dentífrico. Funciona gracias a la luz (por ejemplo, la luz del baño) y no necesita pilas ni electricidad.